viernes, 27 de febrero de 2009

Chela Fontana: “Quiero que Alejandro esté con nosotros porque es lo que hubiera querido mi hija Liliana”

La primera declaración del día fue la de Clelia Teolinda Deharbe de Fontana, madre de Liliana Fontana, conocida como la abuela “Chela”, de 77 años. Visiblemente nerviosa al comienzo, Chela se fue calmando y pudo completar un testimonio lleno de detalles.
Chela contó el secuestro de su hija Liliana, embarazada de Alejandro, y de su yerno Pedro: “El 1º de julio de 1977, a las nueve de la noche, entraron cuatro o cinco hombres a mi casa atropellando todo. Apuntándonos con un arma, nos llevaron al dormitorio donde estaba mi marido, que en ese momento estaba quebrado y enyesado, le sacaron la manta que tenía encima y se la tiraron en la cara. Después lo agarraron a Pedro y se lo llevaron a otro cuarto. Robaron todo lo que pudieron”.
Su otra hija, Silvia Graciela, quien hasta hacía poco había padecido una enfermadad que la tuvo cinco meses en cama, se puso muy mal, entonces Liliana pidió a los secuestradores que no le hicieran nada. “El que se quedó cuidándonos a nosotros en la habitación tenía peluca, la camisa afuera, estaba como disfrazado”, recordó Chela. En ese momento, su marido preguntó a qué se debía lo que estaba ocurriendo y uno de los hombres le contestó: “Una denuncia, nosotros cumplimos órdenes”. Luego de llevarse a Pedro, preguntaron quién era Liliana, ella se presentó y también se la llevaron: “La vimos parada en la puerta, se dio vuelta para mirarnos, y no la vimos nunca más”.
“Cuatro o cinco días antes Liliana había ido al médico, yo fui a buscar después el certificado del embarazo”, relató Chela, quien junto con su esposo y su hija Silvia comenzaron la penosa búsqueda de Liliana, Pedro y el nieto por nacer. Lo primero que supieron fue que estaban en el CCD Club Atlético y más tarde que el bebé de Liliana había nacido. Esto se los confirmó un cura de la localidad de Viale, Entre Ríos. “Este cura le había dicho a mi esposo que le iba a averiguar porque conocía gente, y al tiempo lo fue a ver a mi marido y le dijo ‘lo felicito, es abuelo de un varón, no le puedo decir nada más’, y se fue corriendo, mi marido lo corrió pero no lo pudo alcanzar y no lo vimos más”.
La abuela Chela contó que junto con su esposo, a raíz de informaciones que les hicieron llegar, viajaron dos veces a Paraguay en busca de su nieto, la primera fue su marido y un amigo, la segunda ella misma lo acompañó. “Fue una casualidad, un día paramos a comer en un restaurante que era del señor Omar Alonso (apropiador de Natalia Suárez Nelson Corvalán, nieta recuperada por Abuelas), pero ahí nomás descubrimos que un tipo nos seguía a todas partes así que por seguridad decidimos volvernos a la Argentina”.
El abogado defensor de Rei, Macedo Rumi, cuestionó la validez del certificado de embarazo de Liliana por estar fechado en septiembre de 1977, es decir un mes después de su desaparición. No obstante, en el cuerpo del documento, constaba el día de junio en que la joven se había realizado el examen médico. La propia Chela fue a buscar el certificado al Hospital Ramón Carrillo de Ciudadela para incluirlo en las denuncias para la búsqueda.
No conforme con esto, Macedo Rumi le preguntó a Chela si había presenciado el parto (!). “No ha lugar”, ordenó la magistrada Roqueta, luego de lo cual el letrado ultraderechista preguntó: “¿Y por qué a los sobrevivientes que le contaron sobre el embarazo de su hija los liberaron y a su hija no?”. La jueza intervino nuevamente y Macedo Rumi debió terminar con su show del horror.
“Ya que mi hija no se pudo defender -expresó Chela- pido justicia. No olvidar, tener memoria de lo que pasó, por todos los desaparecidos y los nietos que falta encontrar. Pido justicia, que paguen lo que hicieron, yo estuve 30 años para que se haga justicia, quiero saber dónde está mi hija, qué le hicieron. Estoy orgullosa de mi hija, era buena, trabajadora, iba a los lugares humildes a ayudar… Por eso quiero que Alejandro esté con nosotros porque ella cuando se fue, seguro se fue pensando que él estaría con nosotros”.
La declaración que cerró la jornada fue la de Alejandro, hijo de Liliana Fontana y Pedro Sandoval. El joven llegó al banquillo de los testigos por pedido de la defensa, es decir que la víctima se vio en la situación de tener que defender a su victimario. Cabe agregar que Alejandro fue apropiado por Víctor Rei al nacer y recuperó su verdadera identidad el 14 de julio de 2006.
Al terminar el testimonio de Alejandro se produjeron incidentes en la sala. El propio Rei, cuando Alejandro pasó a su lado, camino a la salida del recinto, lo tomó de una mano y lo abrazó. “Aplaudan ahora, hijos de puta”, gritó al público el ex oficial de inteligencia. “Sos un torturador”, “es tu rehén emocional”, “le cagaste la vida a Alejandro, asesino”, fueron algunas de las respuestas del público, antes de que el tribunal ordenara el desalojo de la sala y a los guardias separar a Rei, que no quería soltar a Alejandro.

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